Derecho Canónico Santiago-Chile

 

 

ICTUS

Tienes en tus manos uno de los símbolos más antiguos del cristianismo, un PEZ. Fue el símbolo de los primeros cristianos durante épocas de persecución, para encubiertamente identificarse unos con otros.
Vivimos tiempos difíciles, cargados de anuncios catastróficos en todo orden de cosas. Esto muchas veces nos hace vivir con miedo. Sabemos que vivir con miedo es vivir a medias. Los hijos de Dios, salvados por Jesucristo, estamos llamados a vivir plenamente, sin miedos, sin temores, con esperanza, aun en medio de las peores situaciones.
Celso, escritor romano decía de los cristianos el año 170, : “apareció una raza nueva, nacida ayer, sin patria, sin tradiciones, que esta contra todas las instituciones religiosas y civiles, perseguida por la justicia, despreciada por todos, y que se gloría de ese desprecio”. Fue en esta realidad, que empezó a surgir muy fuerte, ese sentimiento que es parte nuestra naturaleza humana, llamado miedo. Miedo a ser apresados, golpeados, humillados y asesinados por el imperio romano, que no estaba de acuerdo con este grupo que vivía de una manera diferente y que no reconocían la autoridad del emperador. Cuando la Iglesia se vio amenazada por los romanos, los cristianos usaron el símbolo del pez para marcar los lugares de reunión y sus tumbas, o para distinguirse de aquellas personas ajenas a esta naciente fe.
Posiblemente fue un hombre de cultura griega convertido al cristianismo que realizo este acróstico a partir de las siguientes palabras griegas que se pronunciaban : Iésous Christos Theous Uios Soter y que significan: “ Jesús Cristo ,el Hijo de Dios, el Salvador”.
Tertuliano, teólogo africano, fallecido en el año 224, decía : “Nosotros pequeños peces, ante la imagen de nuestro Ictus, Jesús Cristo, somos nacidos del agua”.
Al poner el Pez en el dintel de la puerta de entrada a tu hogar, o a tu habitación o en el lugar donde trabajas, estas volviendo a las raíces de tu fe cristiana. Estas recordando que este pequeño símbolo, como la palabra significa, tiende a crear comunión, evocando y realizando. Los símbolos de alguna manera contienen la realidad que significan, la hacen presente y nos pone en relación con ella. El Ictus te acerca a esa realidad sagrada , invisible , pero sensible. No vemos a Cristo, no lo podemos tocar, pero si lo podemos hacer presente en nuestro hogar, en nuestras actividades, leyendo su palabra , invocándolo , viviendo su amor y sintiéndonos parte de una comunidad mayor, nuestra Iglesia Católica. El Ictus , fue hecho con mucho afecto, en un ambiente de oración y silencio. El está ya bendecido.

LOS SACRAMENTALES

El Código de Derecho Canónico, que contiene las normas y leyes universales de la Iglesia Católica, señala en el canon 1166, que los Sacramentales; “ son signos sagrados, por los que a imitación en cierto modo de los sacramentos, se significan y se obtienen por intercesión de la Iglesia unos efectos principalmente espirituales ”.
los sacramentales más conocidos son el agua, el aceite y la sal, todos bendecidos por un clérigo dotado de la debida potestad.
Dentro de este ámbito también se pueden considerar como sacramentales las imágenes , medallas y otros objetos religiosos. Un lugar importante ocupan los detentes , que cómo su nombre lo indica, tienen por finalidad detener el mal. Ellos han nacido desde la tradición de la Iglesia , asociada también a la Sagrada Escritura . El texto principal esta en el libro del Éxodo, es la marca en las puertas de los hijos de Dios ante el paso del Ángel exterminador. Esa es la noche del inicio de la libertad del pueblo de Dios ,el éxodo. La marca, el signo, impide la muerte y protege el hogar que la tiene.(Ex.12,21-23)
La tradición de la Iglesia, se encargo de hacer nacer un sin número de detentes, tales como la imagen del Sagrado Corazón, un crucifijo ,las imágenes de ambos corazones ,el de Jesús y María, la imagen de Nuestra Madre , la Virgen María en sus diferentes advocaciones y los Santos. Se les ubica siempre en la entrada del Hogar o en su interior , ya sea sobre la puerta ,o también en el dintel de ella o en una de las paredes que están al costado de la puerta principal. Es el símbolo sagrado que acompañado de la vivencia de fe, de los moradores de ese lugar, hacen presente su deseo de impedir que el mal altere la vida familiar, laboral ,etc.

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